Historia

100 años de Historia en Vigo
100 años de Vida

El 13 de noviembre de 1913 cinco Hermanos Maristas muy jóvenes (Philomen, Louis Antonin, Aquille Etienne, Leon Martin y Policarpo), comienzan a impartir sus clases en un aula alquilada en el edificio Casa Bárcena, ubicado en la actual Avenida de Policarpo Sanz. La congregación de los Hermanitos de María había nacido en Francia casi 100 años antes, cuando en enero de 1817 el Padre Marcelino Champagnat funda una primera escuela rural en el pueblo de La Vallá (Francia). El éxito de la labor educativa de los jóvenes Hermanos en Vigo provoca que el Colegio Políglota Mercantil se convirtierta pronto en el más destacado de la ciudad.

El Colegio contaba con innovadoras propuestas educativas, no sólo por la enseñanza de materias académicas asociadas al comercio, las lenguas extranjeras, la química o el diseño, sino por las numerosas actividades deportivas y artísticas impulsadas dentro y fuera de las aulas. El aprecio de los alumnos por su colegio hizo que ya en el año 22, se constituyese la primera Asociación de Antiguos Alumnos que festejó su fundación en el antiguo Teatro Odeón.

 

En noviembre de 1922, adquirida la finca de La Areosa, que da nombre a nuestra Revista Colegial, se inician las obras que concluyen en octubre de 1927 con la gran inauguración del Instituto General y Técnico. Los Hermanos siguen desarrollando así sus labores educativas entre las antiguas aulas de Casa Bárcena, y las del chalé de La Areosa, donde se formaban los alumnos de Segunda Enseñanza.

En febrero de 1932 los Hermanos abandonan definitivamente los locales de Policarpo Sanz y se trasladan al pabellón colegial, donde ejercen su labor ininterrumpidamente hasta agosto de 1936. Desde el inicio de la Guerra Civil a septiembre de 1938 el ejército mantiene requisada La Areosa, convertida en cuartel militar. Los Hermanos deben ejercer así sus labores de manera provisional entre las aulas ubicadas en un chalé denominado Villa Manuela y las alquiladas en un edificio de la Plaza Compostela. Tras este exilio forzoso, en septiembre de 1938, cuando todavía no había finalizado la guerra, los Hermanos pueden retornar a La Areosa e iniciar la labor de restauración del parque y el antiguo colegio.

En febrero de 1941 el Colegio Políglota Mercantil pasa a denominarse oficialmente colegio El Pilar, como lo conocemos actualmente. Los años posteriores a la guerra se caracterizaron por la influencia de las corrientes pedagógicas traídas desde Argentina por los Hermanos de la provincia de Rosario, además del crecimiento constante del número de alumnos y la especialización en un Bachillerato de calidad que permite superar con garantías las diversas pruebas de reválida y de acceso a la Universidad.

En todos esos años, la labor del Club Areosa, y sus diversas secciones deportivas, arropadas por el trabajo de los Hermanos y la colaboración de los antiguos alumnos, convierte al colegio en principal cantera deportiva de la ciudad. Tan sólo una década después, las instalaciones colegiales se quedan pequeñas y a la compra de la parcela y el chalé de Santa Clara en 1953, se suma el proyecto de un nuevo edificio colegial que comienza a construirse en el verano de 1963.

El 6 de octubre de 1965 se inaugura el nuevo colegio de la Calle Venezuela. En el verano de 1977 los Hermanos logran un primer acuerdo con la congregación femenina de la Compañía de María para compartir los nuevos cursos de Bachillerato, convirtiéndose en el primer colegio religioso de la provincia con un Bachillerato mixto. Al mismo tiempo, en septiembre de ese mismo año, el colegio El Pilar recibe por primera vez en su historia una subvención pública para la financiación de los cursos de la EGB.

La transición de un modelo escolar privado al concertado permite atender entonces a un conjunto mucho más diverso de alumnos y familias, respondiendo a una demanda escolar que sigue siendo muy elevada. Numerosas familias viguesas depositan su confianza en el colegio como la mejor vía de preparación para la Universidad.

En enero de 1986, recibimos la homologación definitiva como centro educativo concertado con el Estado. Durante el curso 1990/91 se suman a la aventura Marista los primeros grupos de alumnas, convirtiéndonos en colegio mixto: alumnos y alumnas comparten desde esa fecha, espacios, trabajos, juegos e ilusiones.

En los años posteriores, el número de seglares aumenta de forma significativa, naciendo un modelo de comunidad educativa donde familias y educadores, seglares o religiosos, trabajamos con renovada ilusión por una educación enraizada en los valores del carisma Marista: cercanía, sencillez y espíritu de familia. La educación en la dimensión profunda del Ser, la renovación de las prácticas metodológicas, la inclusión de métodos de aprendizaje plurilingües, la importancia del deporte como valor distintivo o el uso de las nuevas tecnologías como herramientas de aprendizaje, comunicación y gestión colegial, se han convertido en los pilares de nuestro Proyecto Educativo.

 

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